Proyectos que no esperas. Nannar

April 3, 2016

 

 

 

No puedo asegurar como surgió esto, como fue que me "incrusté" en Nannar, proyecto de gente valiente, porque hay que serlo para intentar cualquier cosa en el momento que nos toca vivir.

Solo sé que un buen día (aunque no lo era), después de haber conseguido que me arreglasen unos flashes (gracias Daniel) prestados, me vi agarrando fuerte el metacrilato de una mesa de luz para montarla y empezar con todo el "lío". Del otro lado de la mesa y agarrándola igual de fuerte que yo, Fátima Davite la que me invitó sin dudarlo a meterme en todo esto (GRACIAS). 

Ese fue el principio. Aún nos peleamos un rato con la mesa para después comenzar a hacerlo con los flashes, difusores, paraguas, reflectores, carta de grises... pesos, contrapesos y locuras varias.

 

Estudiamos cada luz y sombra, cada efecto, trabajando al detalle, exactamente como nos gusta (por algo trabajamos bien juntas, "quisquillosas"... ) hasta encontrar exactamente la iluminación que estábamos buscando y empezar a disparar a toda colección primaveral que se nos pusiera por delante.

 

Por el medio hubo días de fotografías, viajes míos a Coruña, de Fátima a Miño, yogures de pera, descafeinados, torrijas y paseos en bicicleta. Tuvimos tiempo a aprender nuevos programas, profundizar mas en los "viejos" y aprender de lo que ella sabe (que es mucho) y de lo que yo sé (que es lo que es). Y de reír, porque cuando se trabaja a gusto ese es uno de los síntomas que lo delata.

 

 

Es un verdadero placer trabajar con alguien a quien le gusta lo que hace, que siempre escucha lo que tienes que aportar y que respeta tu trabajo tanto como el suyo propio. 

 

Antes de que las prendas llegasen para fotografiar y después de que las fotografías saliesen del ordenador del equipo de imagen,  hay un trabajo enorme de días y noches que ni se imaginan, de luchas por cumplir los plazos, hacer que los demás los cumplan también y llegar a tiempo al siguiente paso.

Espero sinceramente que Nannar crezca conmigo o sin mi porque lo merece, por el trabajo y el trato de su equipo en cada una de las áreas que conforman esta pequeña empresa.  

Y si en la nevera sigue habiendo yogures de pera... seguro que yo no andaré muy lejos.

 

Un placer, gracias por la confianza.

 

 

 

 

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